Castillo
del Condestable Dávalos
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También
conocido como Castillo de D. Álvaro de Luna o de la Triste Condesa, se
construye bajo los
auspicios del buen condestable Ruy
López Dávalos
(Úbeda 1357- Valencia 1428). Incendiado el Castillo durante las
diferentes guerras, se
conserva (con trabajo de restauración) gran parte del mismo.
Sirvió de
prisión y de cementerio. Ahora es Auditorio municipal, Museo
y Sala de exposiciones y congresos. Declarado Monumento
Histórico Artístico en 1931.

Historia
El condestable
Dávalos
consiguió la segregación de las aldeas del Valle
del Tiétar del Alfoz de Ávila en 1393 y poco
después, en 1395, alcanzó la gracia de que
pasasen a engrosar sus señoríos. Como muestra de
su poder y para defensa del mismo mandó edificar un castillo
fortaleza en la parte baja del pueblo, para aprovechar la proximidad
del río como elemento defensivo. Se levantó con
el esfuerzo del pueblo ya que el vecindario del Valle fue obligado a
contribuir, además de con sus tributos económicos
en dinero, con su esfuerzo personal y con la aportación de
sus caballerías y carretas.
El impuesto seguía
en pie incluso después de haber sido acabada la fortaleza,
ya que hay documentos, en 1423, en los que aparecen las quejas de los
vecinos por tener que pagar impuestos para la construcción
de la fortaleza cuando estaba ya acabada.
La caída del poder
del Condestable López Dávalos en 1423
permitió que el dominio señorial sobre Valle del
Tiétar se fragmentase y, en vez de ser de un solo
señor, pasase a manos de varios recayendo el
señorío de Arenas en la familia
de Pimentel,
condes de Benavente; por el matrimonio de la condesa Doña
Juana de Pimentel con Don
Álvaro de Luna,
el castillo se
convirtió en una de las residencias importantes del
matrimonio. Después de la muerte de Don Alvaro, la Triste Condesa (como
se empezón a llamar Doña Juana) habitó algún tiempo en el
Castillo.
Fallecida
doña Juana, pasó a ser propiedad de los Duques del Infantado. En 1461
nació en el castillo arenense don Diego Hurtado de Mendoza "el Grande",
mecenas del Renacimiento.
Foco de resistencia en
los conflictos bélicos
ha sufrido los
avatares de la historia. En el siglo XIX fue quemado varias veces
-guerra de
Independencia y durante la primera guerra carlista- y su patio
convertido en cárcel y cementerio después.
Tras
perder el uso militar, sus dueños rellenan la cava o foso, eliminan la
cerca y el rastrillo y acondicionan las estancias palaciegas y de
servicio, de manera que la casa fuerte pasó a residencia. Al norte se
aportó un espacio urbano que durante siglos se llamó la Corredera y
luego Plaza del Condestable Dávalos.
Fue cedido al
Ayuntamiento en 1853 por el Duque de Pastrana. En 1931 fue catalogado
como Monumento Histórico
Artístico.
A
lo largo de los años, el castillo ha tenido diferentes usos, pero
decididamente a partir de los años 70 del pasado siglo, el patio de
armas se viene utilizando como espacio mágico para actuaciones
culturales y festivas.
Arquitectura
Tiene una planta
cuadrada con
torreones circulares y almenados en cada esquina y una torre del
Homenaje, de
planta rectangular, junto a la entrada principal, con sólidos matacanes
y bellos ventanales góticos y mudéjares. En los lienzos
laterales hay un estribo cuadrangular como torre barbacana. En el
interior, como en la mayoría de los castillos, el patio de
armas aparecía rodeado de las dependencias construidas; unas
para cuadras y almacenes, cocinas, otras para estancias de los
servidores; en la la planta alta era donde residía la
nobleza.
La presencia de ventanas
geminadas, enmarcadas algunas por un ajimez,
especialmente en la torre del Homenaje, y los arcos de las
crujías para sostener las bóvedas que quedan en
pie muestran el carácter de obra de transición
entre el románico y el gótico. Destaca el balcón saliente, fruto de la
aportación a la obra de diferentes propietarios.
Con los años se fueron levantando casas
adosadas a
sus muros (hoy casi desaparecidas), rodeándolo, posiblemente debido a
la pobreza, que incitaría a aprovechar un buen muro de piedra ya
levantado.
Reconstrucción y
Restauración
Rehabilitada (29 de
Julio de 2006) su Torre
del Homenaje (convertida en museo y sala de
exposiciónes y congresos) y Adarve,
se oferta la visita al público de las estancias recargadas de historia
y, desde el recorrido del pasillo de la ronda o adarve, se
otean
vistas espectáculares e inolvidables de las ciudad de Arenas, su
pinareda densa y la altiva serranía de Gredos.
En el espacio interior
que forman los grandes
muros se ha instalado un graderío y un amplio escenario para
la realización de actos culturales veraniegos.
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la Torre del Homenaje y Adarve 
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