Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción
El templo parroquial es
una
amplia iglesia situada en el centro del municipio, junto a la plaza del
Ayuntamiento. Se levantó por orden de don Ruy López Dávalos,
primer señor de Arenas, a finales del siglo XIV en estilo gótico,
aunque posteriores intervenciones fueron modificando a la vez que
enriqueciendo su estructura inicial.

Exterior
En su exterior lo más
llamativo es la Torre,
de planta
cuadrangular, de carácter renacentista; situada a los pies
de la iglesia está formada por varios cuerpos de diversas
proporciones, toda ella de piedra labrada. Sus autores fueron
Lucas Giraldo y Juan Rodríguez quienes dieron vivacidad a
una construcción anterior.
Junto a la torre, hasta
la
mitad de ella, se eleva un cuerpo circular
por el que se accede a ella por una escalera de caracol;
ésta luego se inscruta en los cuerpos superiores y se
manifiesta en una graciosa media circunferencia exenta en el lateral
del poniente que asciende hasta el tejado. En cada cuerpo hay tres
vanos laterales, de arco de medio punto abocinado. En el cuerpo
superior, en cambio, hay, en cada lateral, dos vanos mucho mayores que
los de los cuerpos inferiores, excepto en el que emerge la escalera que
sólo tiene uno; su misión es la de servir para
anclar las campanas.
El tejado está
rematado en su parte exterior por una balaustrada con
pináculos en las esquinas y en el centro; todos ellos
están rematados por cuerpos piramidales.
Interior
Sus muros de piedra
labrada
encierran, con su adusta austeridad, un
espacio de tres naves góticas sostenidas por pilastras
góticas, seis exentas en el centro y seis adosadas a los
muros. En la parte superior se unen, en un capitel de bolas, los
nervios
que soportan las bóvedas ojivales.
La capilla mayor, la que
corona la nave central,
no es muy grande, pero es de carácter abovedado. Destacan la
talla de la patrona de la localidad, la Virgen
del Pilar de Arenas, del siglo XIV; una custodia de plata
realizada en el siglo XVI; un crucifijo del XVI. En la
cabecera hay
un friso de cerámica de Juan Ruiz de Luna mandado hacer en
el siglo XX por el párraco don Marcelo Gómez
Matías en el que se representa el santoral abulense. En el
lado de la Epístola están los Confesores -como
San Pedro de Alcántara, Santa Teresa, San Juan de la
cruz...- y en el del Evangelio los Mártires, entre los que
destacan San Segundo, Vicente, Cristeta y San Pedro Bautista, natural
del cercano San Esteban del Valle.

El frontis está cubierto por una
pintura mural obra del
insigne Martínez Vázquez en la que se representa
la aparición de la Virgen del Pilar, patrona del pueblo, a
Santiago Apóstol. Por estar la iglesia dedicada a Ntra. Sra.
de la Asunción hay un lienzo en el altar mayor que entronca
con la escuela de Murillo. También es de corte renacentista
la sillería de esta capilla y un crucifijo del siglo XVI.
Sin embargo, hay un templete que es de carácter isabelino.
En las cabeceras de las naves
laterales, cerradas por lienzos rectangulares, hay sendos altares, uno
dedicado a S. Pedro de Alcántara y otro a la Virgen del
Pilar; en cada uno de ellos sobresalen los frescos del frontispicio,
que fueron pintados por el dominico P. Ibáñez, en
1966. En uno de ellos aparece la Transverberación de Santa
Teresa y en el otro se representa la impresión de las llagas
de San Francisco de Asís.
En la iglesia sobresale,
además, un artístico púlpito de
carácter renacentista. En la parte de atrás hay
coro alto y bajo, cerrado el inferior por rica verja. El
órgano aparece
enmarcado por un par de ángeles.
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