Geografía y
Relieve
Aunque los límites
de su término municipal no llegan hasta las cimas de Gredos,
es la sierra un condicionante fundamental de su geografía,
pues de esa ubicación nace una parte de su atractivo
turístico ya que la sierra delimita el bello panorama que se
contempla desde la localidad.
Por estar asentado en la
falda
de la cordillera Central, al sur de la Sierra de
Gredos, el término munipal de Arenas de
San Pedro está formado por numerosos montículos
cubiertos de una rica vegetación, y, además,
está constituido por numerosos vallejuelos por los que
corren gargantas y arroyos que llevan sus aguas cristalinas y sonoras
al Tiétar.
Conforme se marcha hacia
el
sur, el terreno se va suavizando
hasta llegar a los 402 m. en el Valle del Tiétar. Los
ríos y cursos más importantes son el
Tiétar, las gargantas de Arbillas, Pelayo, Riocuevas, Arenal
y La Torre, y otros arroyos de menor importancia.

Clima
Protegido al norte por
la
Sierra de Gredos, nuestro clima es templado, con temperaturas suaves en
invierno. En los meses de verano es caluroso, con tendencia a la baja
de las temperaturas nocturnas. Puede considerarse que el clima
pertenece al tipo "mediterráneo subtropical". Se caracteriza
por una temperatura media anual entre 10 y 15ºC.
Pese a pertenecer a la
España continental, seca y fría, el clima de
Arenas se engloba dentro de la España húmeda por
la abundancia de precipitaciones y por la suavidad de sus temperaturas,
consecuencias ambas de su proximidad a Gredos, pues, por un lado, la
altura de la sierra aporta protección frente a los vientos
fríos del norte y, por otro, favorece la pluviosidad. Los
periodos de lluvia son el otoño y la primavera; en esta
estación a las lluvias se une el deshielo con lo que las
gargantas adquieren un atractivo singular tanto para la
contemplación como para los deportes fluviales.
Las temperaturas, en
ninguna
época son
extremas; aunque nieva con frecuencia en las cumbres, rara vez lo hace
en el pueblo, por lo que las temperaturas no suelen bajar de 0 grados
ni sobrepasar, en verano, durante los días más
tórridos, los 40; las corrientes de aire refrescan el
ambiente por las noches.
Paisaje
El verde perenne del
pinar y
las aguas cristalinas son dos constituyentes claves en la vida de los
arenenses, no en vano el pueblo fue fundado en la confluencia de varios
arroyos con el río Arenal.

El Ayuntamiento
está situado a 510 m. de altura, pero el caserío
del vecindario se halla diseminado por las faldas de varios
montículos; desde todos ellos se contemplan los torreones
enhiestos de los Galayos y lo afilado de su crestería
granítica, con La Mira como punto de máxima
altura al fondo (2.343 metros). Si en estas cimas, que dan al paisaje
el encanto serrano que envuelve a todo el pueblo, predomina la adustez
de las grandes roquedas berroqueñas, en las lomas y ribazos
del resto del entorno predomina la suavidad del verde perenne del
pinar.

El paisaje natural
-monte
verde y crestas serranas
rocosas con alturas próximas a los 2500 m.- se completa con
la transformación realizada por el hombre a lo largo de los
siglos: pequeñas vegas
para hortalizas y frutales, bancales
poblados de olivos de los que la moderna maquinaria de la almazara
extrae aceite de gran calidad, y, por último, en las
proximidades del Tiétar -a 340 m.- prados y dehesas en las
que la encina es el punto de partida para la explotación
ganadera extensiva.
Flora
y Fauna
La
abundancia de aguas favorece una vegetación tanto
herbácea y arbustiva como la de grandes árboles.
Lo tupido de jaras, brezos, carrascas y otros arbustos
propició en el pasado la presencia de animales de caza mayor
como osos, linces, lobos, zorros, jabalíes que,
junto a otros animales menores, -liebres, conejos, perdices-
atraían a los reyes castellanos; de ahí que en el
Libro de la Montería, de Alfonso XI, se mencionen numerosos
lugares de este municipio como apropiados para la caza. Junto a estos
animales, en determinados periodos, aparecen las grullas y los patos
salvajes, que aprovechan las márgenes del Tiétar
como lugar de descanso en sus migraciones anuales. Singular
interés guardan tanto plantas endémicas como
animales exclusivos de la sierra de Gredos, el más conocido
la capra hispánica.

El enorme desnivel entre
las
cumbres y el valle provoca que existan cuatro tipos de "pisos
bioclimáticos" en Gredos que presentan una determinada
cobertura vegetal, establecida por la altitud, en la cual encuentran
diferentes condiciones de humedad y temperatura. Desde el piso de la
encina, más bajo, hasta el de los prados de cumbres, en lo
alto de nuestra sierra, encontraremos gran variedad de
vegetación. De las aproximadamente 1.400 especies vegetales
de las que disfrutamos en Gredos, unas 200 son endemismos
ibéricos, siendo 14 de éstos exclusivos de
nuestra Sierra. Cabe destacar por el espectacular color amarillo con el
que se tiñen las laderas en primavera el Piorno Serrano. En
el otoño los pinares se encuentran salpicados de ocres y
amarillos de castaños, serbales y otros caducifolios que
crecen entre el pino resinero. Los robles melojos también
comienzan a secar su hoja que permanece en el árbol durante
todo el invierno.
Las lluvias y los pinares
justifican la abundancia de
producción de setas, siendo especialmente buscados los
níscalos que se convierten en una fuente de riqueza natural.
Entre la fauna que campea por
Gredos, compuesta por algo más de 200 especies de
vertebrados, tenemos que dar especial protagonismo a la Cabra
Montés (Capra pirenaica victorias), fácilmente
visible en nuestra sierra y verdadero símbolo de la misma. A
principios del siglo XX tan sólo quedaban una o dos docenas
de ejemplares, a través de las cuales y después
de diversos planes de protección comenzados por Alfonso XIII
se ha conseguido aumentar la especie a unos l0.000 individuos. No
será difícil en nuestros paseos por las cumbres
deleitarnos con el vuelo de una pareja de águilas reales o
un conjunto de buitres planeando en busca de alguna carroña,
sin olvidarnos de ejemplares de la fauna más
pequeños como las mariposas diurnas, de las que se
encuentran en nuestra zona el 45 % de todas las de la
península, el lagarto verdinegro, el pechiazul, la lagartija
serrana , la salamandra de Gredos, el gato montés, etc.
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