La Virgen del Pilar de Arenas
Igual que otros muchos
pueblos
del Valle del Tiétar, Arenas celebra sus fiestas patronales
en honor de la Virgen el día 8
de septiembre y lo hace
bajo una advocación que puede resultar rara por la fecha en
que se celebra: la Virgen del Pilar de Arenas. Su nombre
también indica que la efigie sagrada reposa sobre un
llamativo pilar, aunque altura de éste no supera los
veinticinco centímetros, un pedestal que está en
relación con lo diminuto de la estatua -unos sesenta
centímetros- algo habitual en la iconografía
antigua.
En
cuanto al origen,
también, como en tantos lugares de España, hay
una tradición que relata el hallazgo de una imagen enterrada
por los cristianos que huían desde el sur hacia el norte
como consecuencia de la invasión de los árabes y,
ante un inminente peligro musulmán, optan por desprenderse
de la imagen para evitar una profanación en el caso de ser
alcanzados los fugitivos.
Años, o acaso
siglos después, ocurriría el hallazgo;
allá por el año 1054. Sería
también, según refiere la leyenda, un pastor el
que encontrase la preciada estatuilla y al tenerse noticia de ello,
pues fue acompañada de milagros que corrieron de boca en
boca por los cuatro puntos cardinales, se dice que de
Córdoba enviaron una comisión de vecinos para
demandar lo que en justicia creían suyo y como tal se les
concedió; pero los cordobeses no consiguieron el objetivo de
llevarse la imagen a su ciudad porque, aunque lo intentaron en un par
de ocasiones, en ambas, antes de llegar a la ciudad de los califas, la
imagen desaparecía y se tornaba a su lugar, en el monasterio
de los Agustinos, junto al Ojo de la Jara, donde había sido
encontrada por el pastor. Interpretado este hecho como un designio de
la Virgen de querer permanecer en la serranía de Gredos, los
cordobeses desistieron de sus intenciones y, desde entonces, los
areneros la reverencian como patrona por lo que asumen con gusto el
nombre de Pilaretes.

Tanto la nobleza como el
pueblo llano siente por ella gran devoción a lo largo de la
historia y, como prueba de ello, ha recibido devotas donaciones por lo
que se halla cubierta de un precioso manto.
Por encontrarse en la Iglesia Parroquial,
no fue destruida la imagen cuando el incendio del
convento
de los Agustinos en la Guerra de la Independencia. En 1816 pasa a la
antigua capilla del convento de las monjas Agustinas, que pudo salvarse
de las llamas en aquella ocasión. Sin embargo, tras la
desamortización, en 1834, con la salida de los Agustinos del
pueblo, la imagen pasó a la iglesia parroquial en uno de lo
cuyos altares laterales tiene su altar.
En su honor se hace un
emocionada procesión en el día de su festividad
y, como antiguamente, junto a los actos religiosos están
presentes los profanos entre los que destacan las celebraciones
taurinas de carácter popular.
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